El color de la melancolía

-.Por Rommy Comené.-

Recuerdo vívidamente, a los 14 años, estar sentada frente al computador en la noche, escondida, triste, escuchando a Avril Lavigne —seguramente It’s a Damn Cold Night— para subirle el volumen a la melancolía. Por eso, cuando abrí “13 RELATOS (sinceros)” y me encontré con ese inicio, me atrapó de inmediato. Pensé: “yo también estuve ahí”, y estoy segura de que no fuimos las únicas. La adolescencia tiene esa extraña magia de hacernos sentir incomprendidas y solas, cuando en realidad todos estamos habitando el mismo lugar emocional.

Todo arte descomprime el dolor

Para mí, este libro es una apología de la adolescencia. Te toma de la mano para recorrer los pasajes de la artista y nos muestra —a través de canciones, colores y recuerdos— esos primeros momentos que fueron únicos: el primer amor, la primera vez que nos rompieron el corazón, los primeros fantasmas que no queríamos ver, y nuestras primeras luchas contra lo establecido.

Todo arte descomprime el dolor, y en sus cuadros el color azul nos acoge, recordándonos que incluso desde el frío se puede sentir calor. Entre el naranja, el celeste y el blanco, descubrimos la esperanza, la creatividad y esa belleza que nace del dolor incómodo porque la adolescencia duele: dejamos atrás el refugio que llamábamos niñez, y de pronto, todo empieza a suceder sin control.

Podemos cambiar cuantas veces lo necesitemos

Pero aquí, los emos de los 90 podrán sentirse acompañados en sus recuerdos dramáticos donde antes no lo estuvieron. Porque sí, la adolescencia tiene un alto contenido de drama… lo bueno es que eso, eventualmente, termina. Aunque es un problema cuando algunos no lo dejan ir. Es necesario cerrar ciclos, quemar etapas, dejar atrás lo que ya no somos. Sentí que esta fue la forma en que la artista hizo las paces con su propia adolescencia: a través de sus relatos, de una manera simple pero especial, delicada, así como es ella. Los invito a conocer una parte de Minga Desértica, apreciar y llevarse a casa su hermoso libro.

Este libro y su autora me dejan un mensaje profundo: podemos ser todo aquello que queramos ser. Podemos cambiar cuantas veces lo necesitemos. Podemos ser buenos en ciencia, historia, literatura, arte y matemáticas a la vez. No tenemos que elegir ser una sola cosa, como tantas veces nos dice la sociedad. Podemos integrar todo eso —y más—, y al hacerlo, empezar a cuestionar nuestros propios límites y también los que otros nos imponen, para así encontrar siempre paz en el lugar que habitamos, como lo hace Minga Desértica en "13 RELATOS (sinceros)".


Rommy Comené
Ávida lectora, melómana divergente, caminante de todas las tierras. En compañía de una loba blanca y loca, a veces escribe en su blog Curiosidades Divergentes. 

Y tú, ¿te animas a leer “13 RELATOS (sinceros)“?