Sábado 10 de mayo. La Sala de Conferencias de la Biblioteca de Santiago se llena poco a poco, y antes de que los panelistas inicien su conversación, la guitarra rítmica de Silva De la Cruz abre la instancia, llamando a esos pocos asistentes que llegan con sus minutos de retraso. Tras el cálido aplauso, se da comienzo oficialmente al lanzamiento de “13 RELATOS (sinceros)”, libro de la artista, escritora y especialista en cambio climático, Minga Desértica.
En Cigoto Editorial nos importa contar historias en formatos diferentes, tocando la transmedialidad y la experimentación. Así que, junto al gestor cultural Rombo, dimos paso a un conversatorio con la autora. Revisemos algunos momentos del lanzamiento de “13 RELATOS (sinceros)”:
Una obra en clave millenial
Minga Desértica es una artista que ahonda tanto la narrativa como la gráfica, aunque estudió formalmente ingeniería química y un magíster en clima y meteorología. Este paralelismo en sus estudios y su consecuente conflicto interior también se ha reflejado en “13 RELATOS (sinceros)”, una serie de memorias e ilustraciones que narran su perspectiva desde la adolescencia en los 2000 hasta el fin de un largo periodo depresivo… pero cargado de momentos mágicos y oníricos.
R: La magia que mencionas en tu libro se conecta mucho con la cultura pop de la época, a la que haces constantemente referencia con alusiones a Sailor Moon, el Capitán Planeta, Avril Lavigne, etc. ¿Cómo describirías ese periodo que viviste y retrataste en el libro?
M: Lo primero es que la cultura pop la dominaba la televisión. No había redes sociales ni streaming. La tele era el principal medio por el cual uno conocía el anime, manga, la música…Todo el mundo estaba permeado por el mismo tipo de cultura, los mismos programas, como Mekano, y bailaban la misma música. Hoy, con la internet, está todo disgregado y diversificado en nichos y grupos. Antes algunos tenían TV cable, pero todos los millennials en los 2000 veíamos tele nacional, con muchos programas muy malos, pero era lo único que había. Ese tipo de situaciones las comento mucho en el libro. Lo que vemos y la cultura que nos rodea moldean la forma en que soñamos y los deseos que mantenemos en el tiempo. Los valores representados por los héroes o heroínas de las historias. Yo veía Capitán Planeta y me afectaba mucho lo que pasaba con la crisis ambiental. Sentía mucha empatía por la naturaleza y terminé estudiando algo relacionado al cambio climático. Culpo de ello al Capitán Planeta (risas).


De los personal a lo colectivo
R: A propósito de soñar, también mencionas los sueños colectivos de los que la protagonista formó parte en más de 10 años de adolescencia; las tribus urbanas, los movimientos estudiantiles, las marchas, el movimiento feminista. ¿Cómo ves la relación entre la historia personal y la historia colectiva?
M: Resulta un poco graciosa la premisa de “más de 10 años de adolescencia”. Fueron 13 años. No sé si otra generación hablaba sobre ser adolescente incluso hasta los 26 años (risas). Efectivamente durante mis juventud estuve en bastantes marchas; pingüinas (estudiantes secundarios), universitarias y feministas. Toda esa colectividad influyó mucho en cómo percibo la realidad. Cuando una es pequeña, adolescente, el mundo es una burbuja y estos eventos vienen a remecer lo que una considera como la historia válida, que es más grande. Yo siempre fui una niñita muy ordenada y estudiosa, pero hay muchas cosas que se aprenden fuera del aula de clases, con los pares, en la vivencia y la experiencia. Mucho del feminismo lo conocí conversando con otras chicas. Luego me puse a leer al respecto porque soy una nerd y me gusta entender las cosas. Después en las marchas, con las consignas y el tipo de discusiones que se generaban surgían perspectivas nuevas. Eso comenzó a remecer mi propia historia. Yo antes la veía de una manera y ahora entendía que había otras formas.
R: “13 RELATOS” también resalta la perspectiva del cuerpo; está la perspectiva psicológica del personaje, del contexto que la rodea y también la de su cuerpo. Cómo le afectan los eventos. ¿Cómo ves la relación entre la memoria y el cuerpo?
M: “El cuerpo es nuestro contenedor de historias” dice en el libro. A veces las personas nos callamos cosas que se nos quedan pegadas en el cuerpo. Esto no es algo que leí. Es algo que me pasa a menudo y lo retrato en el libro. Hay varios dibujos en los que la protagonista está quebrada por dentro. Yo padezco mucho de dolor de estómago. Me he hecho muchos exámenes y nunca encuentran nada grave. Hay dolores físicos que atrapan a las personas y que están asociados a sus emociones, miedos, tensiones, rabias. La postura corporal también cambia con los estados de ánimo. Yo tiendo a encogerme y todos los días debo esforzarme por estirarme para no quedar hecha un nudo. Nuestro cuerpo es un mapa de emociones. No soy una estudiosa de esto. Sólo dibujo lo que siento.
R: Quiero leer un fragmento del libro que tiene que ver con el reconocimiento, que es un tema durante la adolescencia: “ese día frío de otoño comprendí que no estaba invitada a la celebración de la vida…” ¡Quién no se ha sentido así alguna vez! La protagonista reconoce que no hay espacio para ella, pero en otros momentos ella no quiere un espacio ni involucrarse. Hay una paradoja muy propia de la adolescencia sobre querer y no querer. ¿Cómo fue el proceso de reconocer, desde tu persona actual, esa versión pasada tuya, adolescente y paradójica?
M: Es normal ser un poco contradictorio. Estar en desacuerdo con una misma. Arrepentirse de decisiones. Querer pertenecer y a la vez querer ser especial e individual, son dos emociones que mucha gente siente simultáneamente. Eso implica querer estar un poco afuera, pero también querer integrarse. Hace poco hablé con mi abuela, de 93 años: ella es un cúmulo de contradicciones. Ahora que soy adulta, la escucho y veo más claramente ese aspecto de su personalidad. Tal vez es algo que heredé de ella. Más allá de si está bien o mal, es bueno verlo y reconocerlo.
El relato (entre paréntesis)
R: Siento que tu obra es bastante sincera. Le hace honor a su título “13 RELATOS (sinceros)”. La narradora hace bastante uso del paréntesis y de una manera que no es casual. El paréntesis se usa normalmente para hacer aclaraciones, acotaciones o referencias. Pero en tu texto me pareció que la narradora se duplica en los paréntesis. Es decir, hay una narradora principal y luego aparece una segunda voz que tiene una opinión algo distinta. Esto genera un diálogo entre el texto principal y los paréntesis. Quiero leer un fragmento que refleja esto: “La gente escribe nube con “V” y no comprendo cómo eso es posible si en castellano diferenciamos los sonidos (creo). Supongo que en mi próxima clase auxiliar le diré a les estudiantes (son de pregrado) que existen errores y horrores ortográficos. Idiotas. Todos idiotas (son jóvenes). Me incluyo (la peor de todas… lo sé).”. Este diálogo es gracioso e interesante. Está presente desde el título del libro. ¿Cómo intencionaste el uso de estos paréntesis en tu texto?
M: Cuando escribo uso paréntesis porque hay emociones que no caben en el texto. Por suerte aun no me he aventurado a usar pies de página. Pronto lo haré (risas). Estos paréntesis son emociones que explotan y no encuentran un lugar. Por eso tienden a interrumpir la narración. Son bastante vocales. Su intención se siente al leerlos en voz alta. Es raro que una persona no tenga una voz que comente a medida que va leyendo un texto. Creo que tiene que ver con esto de no estar de acuerdo con una misma, con ese diálogo interno. A Fernando no le gusta mucho, pero a mí me parece un recurso válido (risas).
R: Nos acercamos al final. ¿Tienes algunas palabras finales para ir cerrando el conversatorio?
M: Recomiendo escribir. Yo estoy escribiendo mucho. Para escribir bien hay que escribir harto, sacar lo que se tiene dentro. En ese sentido, extrañamente, estos 13 relatos son lo más superficial. Escribir desde la biografía, desde la propia historia, es la primera capa de lo personal. Al hacerlo varias cosas se centran, se ordenan y luego una puede escarbar más adentro. Entonces aparecen historias de ficción que son más profundas e íntimas. Actualmente estoy escribiendo una colección de cuentos y en ellos hablo de ficciones puras, pero que profundizan incluso más en los temas que me remueven y me inspiran. Recomiendo a todo el mundo que escriba un libro así, y que vean qué se les aparece.
Sorteo y vino de honor
Al finalizar el lanzamiento con un brindis, un cocktail y la firma de libros, Cigoto Editorial hizo su esperado SORTEO OFICIAL entre quienes asistieron al evento.
Felicitamos a Agustina, ganadora de la
print de edición limitada de “13 RELATOS (sinceros)”
Y tú, ¿te animas a leer “13 RELATOS (sinceros)“?






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