¿Qué sentido tiene ir a exposiciones de arte?

En diciembre el mundo se alborota: cierre de ciclos, fiestas con amigos, pan de pascua, y todos los deseos de vacacionar y escapar del calor. Así inicia el verano, con esa gota gorda de sudor entre risas y ajetreos. Y en medio de todo ello, Minga Desértica y Silva De la Cruz, cada uno por su lado, habían sido seleccionados para exponer su arte en centros culturales de Santiago… Espacios curiosamente equivalentes pero distintivamente diferentes. Pequeñas grandes casonas con alto corazón social. Cigoto tenía un perfecto circuito veraniego de exhibiciones gratuitas, abiertas a todo público…

Pero, ¿siguen importando las exposiciones de arte? Si el arte puede verse desde una pantalla, si vivimos inundados de imágenes y estímulos 24/7… ¿por qué deberíamos asistir a estos encuentros? ¿Qué sentido tiene ir a exposiciones de arte (y más aún en verano)?

“13 Años” en Casa Viva Arteduca

En pleno Barrio República, una vereda amplia alberga un escenario al aire libre. Estudiantes de escuelas y universidades lo utilizan para conversar, ya que la Casa Viva Arteduca es un espacio abierto a la comunidad. Hacen talleres, juntas vecinales, presentaciones de artes escénicas… y también exhibiciones de arte gratuitas. Minga Desértica ganó la convocatoria del segundo semestre 2025, y su exhibición “13 Años – Relatos para un camino” fue parte de las actividades de cierre del año.

El proyecto narrativo de Minga (que ya ha estado en La Corporación Cultural de la Reina en 2024 y en la Biblioteca de Santiago en 2025) incluyó ilustración, escultura y objetos, llenando la sala de hojas y un azul meditativo bien recibido por la comunidad durante todo diciembre… tanto que invitaron a Cigoto Editorial a ser parte de la III feria de artesanías que Arteduca realizó junto a la presentación de música, danza y teatro al atardecer. Fue un buen inicio estival para Cigoto, en una casa tan viva y activa a sus 105 años.

Penumbra en Fundación Sol y Lluvia

Al otro lado de la comuna de Santiago, en lo que entendemos como Barrio Matta Norte, un mural de aves cubre una antigua casa de adobe. En letras grandes se lee Fundación Sol y Lluvia y empiezas a preguntarte si son los mismos de la banda. Bueno, no es que ellos vivan allí, pero efectivamente el espacio cultural nace por obra de estos músicos. Con la misión de promover las artes y la cultura, la casa es tanto sede vecinal como estudio de música y sala de exhibiciones. Fernando postuló “Penumbra”, la cual ya se presentó en el Centro Cultural de Lo Prado en 2025 (ve la entrevista aquí), y rápidamente fue elegido para abrir el ciclo de artes 2026.

Sin más preámbulos e incorporando nuevo material gráfico, el horror fantástico y los contrastes de luces y color se tomaron las paredes de la Fundación Sol y Lluvia. La velada del sábado 10 de enero se celebró con música, momentos de conversación con el artista, y una nueva selección de prints de “Penumbra” (serie Máscaras y Demoniaca), la cual ya está disponible en nuestro sitio web.

Cada instancia tuvo sus momentos, risas y sudor. No obstante, y en medio de los silencios, nos pusimos un tanto reflexivos. Vivimos en una época donde todo parece estar disponible sin moverse, donde ver reemplaza a estar, y donde a veces el evento compite con el calor, el cansancio… o el algoritmo. ¿Qué sentido tiene seguir haciendo exhibiciones? O, volviendo a la pregunta…

¿Por qué ir a exposiciones de arte?

Podríamos decir muchas cosas, pero acá van algunas que hemos ido entendiendo en el camino:

  1. Porque son momentos para activar comunidad.
    Las exhibiciones no son solo para mirar obras… son oportunidades para conversar, compartir ideas y opinar fuera de las pantallas, en tiempo real. Son perfectas para un panorama con tus amistades, o para conocer otras personas (creativas siempre, pero de rubros y gustos muy diversos). Los espacios culturales se han abierto para esto, y casi siempre de manera gratuita. Permiten algo simple, pero cada vez más escaso: estar ahí, estar presente.
  2. Porque ver obras de arte en vivo es otra cosa
    Las exhibiciones te permiten experimentar texturas, detalles y mundos narrativos en un espacio contenido, algo que simplemente no podrías ver en pantallas. Además, una muestra de arte puede ser ese paréntesis que necesitabas ante tanto ruido (externo o interno), ya que entras, te sumerges, y vas a tu propio ritmo. Y de pronto estás al frente de un original que te gusta de verdad… Ahí entiendes que no hay foto que se le compare.
  3. Porque detrás de cada muestra hay historias (y sí, también chisme).
    Si puedes ir a la inauguración o a un recorrido guiado, y de paso logras conocer al artista o al equipo detrás de la muestra, ten por seguro que te llevarás algo más… porque hay cosas que no caben en el texto curatorial ¿Quién mejor para hablar de los pormenores, las motivaciones, y extrañas decisiones que los mismos involucrados?
  4. Bonus: Si es una exhibición de Cigoto y estamos por ahí, probablemente terminemos conversando, mostrando prints… o ambas.